Recuperando el uso del fuego

Categories: ARTICULOS

En la escuela de cocina Rosa Tugores tratamos de contagiar nuestro amor por la cocina casera, de toda la vida, hecha al calor y al amor del hogar… porque nuestra moderna sociedad de consumo, en su loca carrera hacia ninguna parte, está perdiendo una de las bases principales de la buena salud: EL USO DE LA LLAMA.

Frente a la comida rápida (bien llamada comida basura), los pre-cocinados, congelados, envasados, enlatados… cuya único objetivo es servir de mero combustible para mantener el frenético ritmo cotidiano, en la escuela tratamos de recuperar esos guisos caseros hechos al calor del fuego, con tiempo y con cariño, en los que el propósito va mucho más allá de matar el hambre.

Porque cuando nuestras madres y abuelas guisaban tenían un propósito, consciente o no, muy claro: cuidar de los suyos. Por eso cocinaban platos ricos, nutritivos, adecuados a la estación, en definitiva: reconfortantes y sanadores.

De esta forma nacieron casi todos los platos tradicionales que conocemos: de la necesidad de las mujeres de cuidar de los miembros de su clan. Por eso, los platos tradicionales suelen tener efectos muy concretos y definidos, que cualquiera que los haya saboreado puede reconocer, por ejemplo:
* Una sopa o caldo calienta, activa y refuerza, ya que se absorbe y digiere rápidamente, aportando gran cantidad de minerales. Es ideal en otoño e invierno, para reponer fuerzas a mediodía, o en caso de debilidad por gripes o resfriados.
* En cambio, las cremas y purés, al estar triturados, relajan y calman, por lo que son ideales por la noche, después de la dura jornada laboral.
* Un guiso o estofado de legumbres y raíces, hecho a fuego lento, calienta profundamente, nutriéndonos, relajando y calmando nuestras emociones. Los estofados son platos típicos de otoño e invierno, ya que nos ayudan a combatir el frío sin tensarnos. Porque ya sabemos que un buen chuletón proporciona calor inmediato, pero también mucha tensión, con lo que luego buscamos la cervecita, el vino o el dulce para relajarnos… pero si todos los días recurrimos a estas sustancias terminamos desequilibrándonos: engordamos, o estamos muy cansados, o aparece la hipertensión, sube el azúcar… en definitiva, son parches a corto plazo que se acaban pagando muy caro en el medio y largo plazo. Tenemos que aprender a crear fuerza, calor y energía usando el fuego, no abusando de estimulantes o de alimentos ricos en colesterol o azúcar refinado.
* ¿Y qué decir de un buen frito o rebozado?… es uno de los estilos de cocción más despreciado y criticado, pero es un error desterrarlo totalmente de nuestros menús. Usado con moderación, una vez por semana, el frito nos proporciona una inyección de energía, calor y dinamismo que nos permite continuar con nuestra actividad cotidiana sin necesidad de recurrir a estimulantes dañinos como el café, el tabaco, el azúcar o la bollería. Eso sí, estamos hablando de un buen frito casero, hecho con aceite de calidad, no reutilizado. ¡Nuestras madres y abuelas sabían lo que hacían cuando nos regalaban unas croquetas caseras recién hechas!
* Otra receta a recuperar es el pan casero, recién horneado, crujiente por fuera y tierno por dentro, ese pan que tan sólo con un poquito de aceite nos sabe a gloria… el pan integral casero no sólo es un placer, también es interesante porque nos nutre, nos calienta profundamente y satisface, evitando que luego nos apetezcan alimentos dañinos como el chocolate, bollería, pasteles…

En definitiva, no nos damos cuenta, pero estamos perdiendo ese placer y satisfacción de la comida casera, pretendiendo sustituirla por alimentos sin vida ni energía, que no nos satisfacen ni nos nutren, y que son responsables de buena parte de los trastornos más comunes de nuestra sociedad: sobrepeso, diabetes, hipertensión… y un sinfín de problemas que podrían evitarse volviendo a nuestras raíces, volviendo a usar el fuego para crear calor y VIDA.

Author: Rosa

4 Responses to "Recuperando el uso del fuego"

  1. Patricia Posted on 8 junio, 2015 at 20:58

    Había oído de lejos este tipo de alimentación pero nunca había realmente escuchado con atención. Estoy fascinada y con muchas ganas de aprender poco a poco e ir interiorizando este estilo de vida.
    Gracias Rosa por acercarme a este mundo .

  2. Ruth Posted on 16 septiembre, 2015 at 15:36

    Rosa:
    Te escribo desde Perú. Como muchas personas he estado muchos años buscando orientación e información sobre temas que nos acerquen más a nuestra esencia, a lo natural, y por casualidades di con tus vidéos en youtube. Que puedo decir sino que estoy fascinada por la sencillez y lucidez con las que explicas temas que en estos tiempos nos son “tan ajenos u oscuros”.
    GRACIAS de todo corazón. Por fin he encontrado un poco de luz.
    Bendiciones

    Ruth =)

  3. Natalia Posted on 8 enero, 2017 at 19:20

    Rosa: mi pregunta es sobre las frituras. Cuál es el mejor aceite para freír? Puedo hacerlo con un buen aceite de girasol ?

    • Rosa Posted on 10 enero, 2017 at 11:37

      Hola Natalia,
      El mejor aceite para freír es el aceite de oliva virgen sin refinar, ya que aguanta hasta 200 – 210ºC de temperatura sin alterarse.
      El de girasol no es adecuado porque resiste sólo hasta unos 140 – 160ºC
      Saludos cordiales!

Deja un comentario