LOS EFECTOS DE LOS ALIMENTOS

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Efectos de los alimentos en tu cuerpo, mente y emociones: ¿cómo te afecta lo que comes?

 Los alimentos tienen efectos físico-energéticos concretos en nosotros:

Vivimos en un mundo dual, en el que el movimiento y todos los fenómenos surgen de la acción de dos energías o fuerzas básicas, que son opuestas y complementarias. Los antiguos chinos las llamaron yin y yang, y no vamos a explicarlas en detalle en este artículo: simplemente las mencionamos para que nos ayuden a entender los efectos de los alimentos en nuestro cuerpo, mente y emociones. A estos efectos, nos bastará saber que yin es la energía o fuerza expansiva (que dispersa o expande la energía) y yang la fuerza contractiva (que concentra la energía).
Aunque para un occidental son conceptos difíciles de asimilar, son básicos para entender cómo nos afecta lo que comemos.
A grandes rasgos, partiendo del yin y el yang, podríamos clasificar los diferentes grupos de alimentos en tres grandes apartados según sus efectos:

1. ALIMENTOS DE EXTREMO EXPANSIVO (o de extremo yin):

Son alimentos que dispersan la energía, y pueden tener uno o varios de los siguientes efectos: refrescar, enfriar, dilatar, hinchar, abrir, relajar, debilitar. Son alimentos generalmente ligeros, que tienen biotropismo hacia la zona superior y hacia la superficie del cuerpo, es decir, que sus efectos se dejan notar más en los órganos y tejidos más superficiales, entre ellos la piel.

Los alimentos de extremo expansivo son, por orden de más extremos a menos:
– drogas y casi todos los medicamentos
– alcohol
– azúcar, chocolate, pasteles y dulces en general
– té, café, mate… y otras bebidas estimulantes
– miel de abeja
– especias
– leche y yogur
– tofu
– frutas tropicales
– verduras tropicales,
– setas
– hierbas aromáticas
– endulzantes naturales: mieles de cereales, concentrado de manzana, algarroba, azúcar integral de caña, ágave…
– frutas de clima templado
– cereales y harinas refinadas.

Cuando en la dieta predominan los alimentos de este grupo, podemos sentirnos así:
– Dispersos, con dificultades de concentración.
– Hiperactivos, con tendencia a tocar todas las teclas pero sin concretar ni materializar nada.
– Inestables, con altibajos de energía y de humor.
– Tristes, melancólicos.
– Débiles, fatigados, agotados.
– Sin apetito ni ganas de hacer nada.
– Con frío continuo.
– Con tendencia a diarreas.
– Con tendencia a orinar en exceso.
– Soñolientos durante el día y activos al llegar la noche: por la mañana nos cuesta levantarnos, en cambio por la noche nos activamos y no podemos conciliar el sueño, con lo que el círculo vicioso se perpetúa.

Eso es porque casi todos estos alimentos y sustancias lo que hacen es sobre-estimular nuestro Sistema Nervioso, concretamente el córtex cerebral, la parte del cerebro más evolucionada. Mientras, dejan sin energía al resto del cuerpo, en especial a la zona inferior, que abarca los intestinos, riñones, aparato reproductor y las piernas (lo que yo llamo nuestra raíz). En esta zona, concretamente en el centro del abdomen, es donde se ubica lo que los japoneses llaman el hara, centro energético donde se conserva y genera el calor y la vitalidad del cuerpo. Cuando hay una ingesta excesiva de estimulantes cerebrales como cafeína, teína, nicotina, teobromina (del cacao), azúcar refinado, refrescos comerciales, bollería… etc, se estimula y calienta la zona superior del cuerpo, que abarca la cabeza y zona del pecho, y se enfría la inferior, nuestra raíz. Esta situación se agrava por las largas horas que solemos pasar frente al ordenador, la tele, o simplemente expuestos a las ondas electromagnéticas de todo tipo que continuamente nos rodean (telefonía móvil, wifis, etc), que sobrecargan y desgastan aún más nuestro sistema nervioso. El resultado es una persona con la cabeza como una jaula de grillos y sin energía en su raíz, sin vitalidad, dispersa, que le da muchas vueltas al “coco” pero luego no concreta, le cuesta concentrarse, es inestable o no puede materializar sus ideas.

2. ALIMENTOS DE EXTREMO CONTRACTIVO (o de extremo yang):

Son alimentos que concentran la energía, y pueden tener uno o varios de los siguientes efectos: calentar, secar, contraer, cerrar, tensar (a corto plazo y consumidos a diario), fortalecer (a corto plazo y consumidos de vez en cuando en pequeñas cantidades), debilitar (a largo plazo, consumidos a diario y en grandes cantidades). Son alimentos densos, con un marcado biotropismo hacia la zona inferior y hacia lo profundo del cuerpo, es decir, que sus efectos se notan más en los órganos y tejidos más internos.
Si los consumimos a diario, a corto plazo nos tensan y acaloran, llevándonos a consumir alimentos o sustancias del extremo expansivo para compensar y relajar esa tensión. Y a largo plazo acaban por debilitarnos, ya que su consumo excesivo acaba por dañar órganos y funciones vitales como la cardíaca, respiratoria, digestiva, intestinal… favoreciendo enfermedades como diabetes, hipertensión, cánceres…
Si los consumimos de vez en cuando y en pequeñas cantidades, dan fuerza y empuje para la acción. Esta es la fama que tienen, que dan mucha fuerza, pero es una idea que viene de épocas pasadas de hambre en la historia humana, del período de las guerras mundiales, cuando escaseaban, y sólo se los podían permitir las personas ricas o acomodadas, mientras la gran mayoría sufría carencias por falta de proteínas y grasas en la dieta. Ahora se han popularizado y hemos pasado al otro extremo, abusando de ellos hasta que nos enferman.

Los alimentos contractivos son, por orden de más extremos a menos:
– sal y condimentos salados (miso, salsa de soja, umeboshi…)
– huevos
– pan y harinas horneadas (galletas, tostadas…)
– aves
– conejo y carne de caza
– carnes rojas y embutidos
– quesos curados y salados.

Cuando en nuestra dieta predominan los alimentos contractivos extremos podemos sentirnos así:
– Tensos, impacientes, agresivos.
– Acalorados, con sensación de ahogo.
– Continuamente sedientos.
– Siempre con ganas de tomar un copa o bebida alcohólica.
– Con ansia de dulces.
– Insomnes, o con dificultades para relajarnos y dormir profundamente: caemos rendidos por la noche, pero luego nos despertamos de madrugada y no podemos volver a dormirnos.
– Malhumorados, intolerantes, rígidos.
– Controladores, tercos: queremos que todo se haga de acuerdo a nuestra voluntad.

Esto es porque estos alimentos son muy densos, concentrados en proteínas, grasas saturadas y sal, nutrientes que tienden a acumularse en las zonas inferiores y profundas del cuerpo, como intestino grueso, ovarios, próstata, riñones… . Así las cosas, nuestra raíz y, en concreto, la zona del hara, se ve sobrecargada por un exceso de tensión y calor, generando los síntomas anteriormente mencionados. En esta situación es inevitable que, antes o después, nos asalten deseos irrefrenables de consumir una o varias de las sustancias y estimulantes del extremo expansivo, para compensar: nuestro cuerpo pide urgentemente alimentos o sustancias que le ayuden a relajarse y refrescarse, aliviando el calor y la tensión generadas por el consumo cotidiano y masivo de carne, huevos, lácteos y demás alimentos fuertemente contractivos y caloríficos.

3. ALIMENTOS DE CENTRO (moderadamente yin o moderadamente yang):

Puede parecer que por ser centrados no tienen ninguno de los efectos anteriormente citados, que son neutros. En realidad, los alimentos de centro se pueden a su vez clasificar en expansivos y contractivos, sólo que sus efectos son mucho más suaves que los que los alimentos extremos, por ser alimentos completos, integrales, y mayoritariamente de origen vegetal.

Los alimentos de centro son, de más contractivos a menos:
– pescados y mariscos
– cereales integrales en grano
– seitán
– legumbres
– tempeh
– cereales en forma de sémolas y pastas
– algas
– semillas y frutos secos
– verduras de clima templado (4 estaciones)
– aceites vegetales.

La energía del pescado, los cereales integrales en grano, el seitán y las legumbres es caliente y concentrada, pero más suave que la de los alimentos de extremo contractivo. Lo mismo, en el otro lado del espectro, sucede con el tempeh, sémolas y pastas integrales, algas, semillas y frutos secos, verduras de clima templado y aceites vegetales: su energía es fría y expansiva, pero mucho menos que la de los alimentos de extremo expansivo. Además, todos ellos aportan buenas cantidades de minerales, que fortalecen y equilibran nuestro Sistema Nervioso.
Por eso, consumiendo alimentos de centro podemos sentirnos así:

– Estables, serenos, con control de las situaciones.
– Energéticos, con vitalidad y ánimo positivo.
– Pacientes, tolerantes, flexibles.
– Con facilidad para adaptarnos al calor y al frío.
– Con una buena calidad del sueño.
– Con un funcionamiento digestivo e intestinal regular y óptimo.
– Con gran capacidad de trabajo y facilidad de concentración.
– Elegimos nosotros la comida y no ella a nosotros.

Si aspiramos a equilibrarnos a través de lo que comemos, nuestra dieta debe estar basada en un 85 – 90% en alimentos de centro, con pequeñas cantidades de los alimentos más extremos, que darán variedad y “chispa” a nuestros platos.

Esto es importante: extremo no es sinónimo de malo o perjudicial, simplemente su efecto es más intenso, y por eso no son alimentos para utilizar en grandes cantidades ni a diario. Su utilidad es más bien complementaria, y no todos ellos deben suprimirse, más bien reducir la cantidad consumida y asegurarse de que sean de alta calidad.
Lo que sí es cierto es que, en mayor o menor medida, todos los alimentos extremos tienen un poder de adicción considerable. Conviene ser muy conscientes de ello cuando los comemos, pues a veces la ingesta de una pequeña cantidad abre la puerta a un consumo excesivo y/o compulsivo, ya que una vez espoleado nuestro paladar por el fuerte estímulo de una sustancia extrema pide más y más de la misma para mantener el estímulo, lo que inevitablemente lleva tarde o temprano al deseo de consumir otro alimento del extremo contrario a fin de nivelar nuestro equilibrio físico-energético.

Author: Rosa

15 Responses to "LOS EFECTOS DE LOS ALIMENTOS"

  1. Antonia Moreno Posted on 17 diciembre, 2014 at 17:07

    Hola Rosa!!!

    Muchas gracias por todas tus explicaciones…siempre tan claras y dirigidas a lo que a todos nos interesa, tener salud y ser felices.

    Te felicito de corazón :-) :-)

  2. Rocío Londoño Posted on 15 marzo, 2015 at 01:32

    Saludos Rosa,

    Vivo en San Juan de Puerto Rico y desde diciembre 2014 me han dado ya 4 ataques de Gota en el tobillo y cada vez son mas incapacitantes y dolorosos. Acudi a un Reumatologo, quien me recomendo cambiar mi dieta radicalmente.

    Hoy estuve viendo y escuhando sus videos en la Web y he quedado maravillada de lo bien que explica todo. He entendido claramente que tengo que hacer este cambio de dieta de inmediato, gracias a la información que aprendi con sus videos. Me gustaria poder tener una guia suya inicial para este cambio de dieta.

    Agradecida.

    • Rosa Posted on 17 marzo, 2015 at 10:51

      Hola Rocío,
      Detrás de la gota y enfermedades reumáticas está, efectivamente, una dieta altamente acidificante, que va ensuciando el cuerpo y acumulando ácidos y desechos en las articulaciones y extremidades, provocando dolor y rigidez. Por tanto, corrigiendo la dieta estos trastornos pueden mejorar mucho, e incluso desaparecer.
      Por correo electrónico privado te hago llegar las instrucciones para tener una sesión de coaching conmigo.
      Saludos!

  3. Mitxel Gómez Posted on 19 marzo, 2015 at 17:41

    Hola Rosa . Gracias por tus vídeos. Ahora en mi ciudad , Bilbao hay una explosión de tiendas y supermercados con productos ecológicos , y buscando , buscando he llegado a un modelo de comida tan bueno como el que propones. En general todo lo que leo sobre macrobiótica intento poco a poco ir incorporándolo.
    Ehhorabuena.
    Una pregunta, te he escuchado decir en algún video que el pan habria que reducirlo a un par de dias a la semana. Yo reconozco que lo tomo a diario y entre horas. Aunque como pan integral de masa madre ( que placer de pan….) ¿ porque lo dices ? ¿ porque no es tan adecuado tomarlo a diario?

    moltes gracies!

    • Rosa Posted on 20 marzo, 2015 at 12:31

      Hola Mitxel,
      Me alegro de que te sean útiles mis videos, para eso están.
      En cuanto al pan, es por estar cocido al horno, que es un estilo de cocción muy contractivo. Los alimentos horneados, especialmente los que son a base de harinas, transmiten una energía de sequedad, muy densa y estática, además de que son muy oxidantes (generan radicales libres, responsables del deterioro y del envejecimiento celular).
      Por eso en nuestra alimentación cotidiana hay que dar prioridad a los cereales en grano, que están vivos y transmiten una energía más centrada y equilibrada, frente a las harinas, que están ya “muertas”.
      Si tomas pan todos los días puedes contraerte y oxidarte fácilmente, te puede generar mucha tensión y por tanto deseos de consumir alimentos muy expansivos como dulces, alcohol, estimulantes… el motivo por el que a algunas personas les apetece tanto el pan y no pueden pasar sin él es que sus menús son demasiado simples, espartanos, aburridos… o hay carencias de base como falta de proteínas y/o grasas, con lo que tratan de llenar ese “vacío” o esa insatisfacción con el pan.
      Saludos!

  4. Eva Posted on 16 enero, 2016 at 17:18

    Me parece muy interesante tu blog. Que alimentos recomiendas para evitar la celulitis, siendo por un exceso de líqidos debería tomar alimentos yang? pero el tomar sal y embutidos es perjudicial? suelo tomar tofu, pero también es yang.

    • Rosa Posted on 3 febrero, 2016 at 18:46

      Hola Eva,
      Habría que valorar tu condición para poder responderte, pues cada caso es diferente y no me parece profesional aconsejar así, a ciegas.
      Si te interesa, puedo enviarte la información para concertar una sesión individual vía skype.
      Saludos!

  5. Lulu Posted on 23 marzo, 2016 at 15:18

    Hola Rosa!

    Acabo de descubrir tus vídeos y me encantan! Soy vegana y no conocía la dieta macrobiótica. En tus menús mezclas legumbres y cereales en un mismo plato, pero, he oído decir de otras fuentes que esta mezcla es muy mala para el cuerpo porqué fermenta…no tengo muy claro qué pensar porqué son puntos de vista contrarios. Podrías aclararme un poco más este tema?

    Muchas gracias!

    • Rosa Posted on 4 abril, 2016 at 12:31

      Es un tema complejo para explicarlo en dos palabras, pero trataré de darte una respuesta.
      Resumiendo mucho te diré que el hombre es omnívoro, por tanto su sistema digestivo, en principio, está preparado para digerir todo tipo de alimentos en una misma comida.
      A lo largo de todo el tracto digestivo, el pH y la producción enzimática van variando para adaptarse a los diferentes componentes de los alimentos ingeridos, porque incluso si en una comida sólo comes cereal, por ejemplo arroz integral, éste contiene también proteínas, con lo que el sistema digestivo tiene que estar preparado para digerirlas, aunque el alimento que las contiene es rico en carbohidratos.
      En la boca el pH es alcalino, y eso ayuda a iniciar la digestión de los almidones (sobre todo si masticamos a conciencia, algo que me consta que mucha gente no hace). Luego, en el estómago, tenemos un medio altamente ácido, ideal para la digestión de las proteínas y las grasas, para pasar nuevamente a alcalino en el duodeno, donde continua la digestión de los almidones. A mí esto lo que me sugiere es que tenemos un sistema digestivo muy versátil y adaptable, capaz de digerir casi cualquier combinación de alimentos.
      Es verdad que si hacemos mezclas muy complicadas la digestión es más lenta, esto es de sentido común, pero si hablamos de menús equilibrados, con su cereal, proteína y verdura, y se mastican correctamente, no tiene por qué haber ningún problema, el sistema digestivo está perfectamente preparado para ello.
      Es peor, por ejemplo, comer dos proteínas distintas en una misma comida, por ejemplo mezclar carne con legumbre, o queso y huevos, o carne y huevos, etc… ya que los alimentos proteicos son los más difíciles de digerir, pues al existir más de 20 aminoácidos distintos la variedad y complejidad de las proteínas es muy superior a la de los carbohidratos, que sólo tienen 4 tipos diferentes.
      Por tanto, la combinación de un carbohidrato de calidad (arroz integral, mijo, quinoa, pasta integral…) con una proteína (legumbre, pescado, carne, huevo…) es perfectamente digerible, en especial si acompañamos con la correspondiente ración de verdura.
      Lo que sí genera malas digestiones es acabar la comida con un postre azucarado o con el consabido café.
      De todas formas, yo siempre digo a la gente que no me crea, ni a mi ni a nadie, sino que lo pruebe y experimente por si misma; eso es lo que más sabiduría proporciona.
      Concluyendo, creo que esa teoría es excesivamente reduccionista, y que nuestro sistema digestivo está preparado para todo.
      Salud!

  6. Lulu Posted on 4 abril, 2016 at 14:29

    Muchas gracias por tu respuesta, Rosa! Muy completa! Ahora todo está claro. Gracias de nuevo.

  7. Camila Posted on 17 septiembre, 2016 at 01:55

    Rosa, ¿Los huevos son más contractivos que la carne roja? ¿y las aves son más contractivas que la carne roja y el queso?

    Saludos.

    • Rosa Posted on 19 septiembre, 2016 at 07:04

      Hola Camila,
      Efectivamente, así es.

  8. LOURDES Posted on 9 octubre, 2017 at 17:24

    Hola Rosa, estoy encantada con tus videos y páginas sobre macrobiótica. He leído en varias ocasiones que la sopa de miso hay qe consumirla por la mañana y a mediodía, nunca por la noche, pero nadie explica el porqué. Es una pena porque a mi me encanta tomarme un bol de es maravillosa sopa por la noche. Podrías explicarme si realmente no debo consumirla de noche? Muchas gracias.

    • Rosa Posted on 9 octubre, 2017 at 18:08

      Hola Lourdes,
      La razón es porque el miso activa, y podría impedir la conciliación del sueño, o que éste no sea reparador.
      Tomar sopa de miso o no por la noche depende de la calidad de tu sueño, así como de tu sensibilidad a la sal y condimentos salados: si a pesar de tomarte la sopa por la noche duermes bien, pues adelante. Pero si tienes problemas de sueño, mejor evitar la sopa de miso por la noche.
      Saludos!

  9. LOURDES Posted on 9 octubre, 2017 at 21:25

    Muchas gracias Rosa.

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